viernes, 19 de septiembre de 2014

Testosterona

Creo que el hombre es libre. Que la genética, la química o la sociedad pueden influirnos, pero no predeterminar nuestro camino. Debido a esto no presté nunca mucho interés al efecto de hormonas como la testosterona, lo cual me convierte en un ignorante en el tema. Y eso es algo que no deseo ser.

Es por ello que he estado informándome, y algunas cosas que me he encontrado me han sorprendido. Por ejemplo ¿Sabíais que la testosterona inhibe la capacidad de llorar? Así no es de extrañar que el no llorar se considere un rasgo más "masculino":

El es Conan, el bárbaro. El no llorará... Yo lloro por él.

Y sin embargo eso a mi siempre me ha parecido una desventaja. Me gustaría llorar más, sin necesidad de tener una tristeza extrema.Tan solo por emoción. Es algo que relaciono con las emociones, y por ello echo en falta. También recuerdo una época en la que mi hermana lloraba ante ciertos problemas, y yo me preguntaba si su dolor era mayor que el mío dado que yo no podía llorar. Ahora al menos se que no es tan simple.

A mi llorar no me parece un símbolo de debilidad, sino de capacidad emocional. Algo que me enternece. Lo que curiosamente también puede estar relacionado con la química del cerebro, puesto que al parecer la testosterona baja en los hombres al oír a alguien llorar.

Y es que la testosterona nos hace ser más impulsivos e irritables, menos emocionales y empáticos. Es por ello que reducir la presencia de esta hormona, cosa que también ocurre en la paternidad, nos hace más confiables en las relaciones humanas. Más humanos, diría.

La testosterona nos da más habilidades técnicas y prácticas, pero reduce nuestras habilidades sociales y emocionales. Y yo últimamente estoy descubriendo que estas son las que verdaderamente importan. Al menos para mi.

Es decir, el carácter masculino no me disgusta. Incluso puedo encontrar atractivos los rasgos masculinos en una mujer. En cierta manera admiro esos rasgos, es simplemente que no son los que yo necesito para mi. He escogido otro camino no solo para la vida diaria sino también para los negocios, más basado en la colaboración y en comprender las emociones que en la competición y los cálculos.

Por que tampoco se si en ese apartado realmente estoy en la misma situación que otros hombres. Los niveles de testosterona no son los mismos en todas las personas. ¿Y si mi perspectiva es distinta debido a ello? ¿Y si no interpreto de igual manera el deseo sexual, la necesidad de lucha, las decisiones prácticas,...?

Pero quizás eso simplemente no importa. A pesar de que toda mi vida me vi como alguien muy racional y práctico, creo que ese camino solo me ha servido para aislarme y que no es lo que me favorece. Por ello quiero cambiar, digan lo que digan mis hormonas.

2 comentarios:

  1. Empiezas diciendo que crees que el hombre es libre, sin embargo todo lo que escribes después contradice, a primera vista, esta idea: no eres libre, sino un esclavo de la química del cuerpo. Un eco, repetido ahora en el campo de la biología, de una idea que has expresado muchas veces, la idea de que de alguna manera te sientes víctima de la sociedad.
    Es decir, primero fue la rígida estructura social y ahora sumas la rígida estructura química del cuerpo como las posibles causas de tu malestar. Pero, ¿cuál es la verdadera causa?
    Hay un vídeo cortito de una entrevista a Beatriz Preciado que puede interesarte. Aunque dura apenas diez minutos, les da tiempo a hablar de hormonas como droga política y de la transexualidad masculina como un "ingreso al mundo de las víctimas".

    https://www.youtube.com/watch?v=M4k98oLXAmI

    Una última observación: a mí no me parece que seas un chico con demasiada testosterona, sinceramente. Igual te alegra saberlo.
    Un saludo.

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    1. Pues si, me alegro de lo que me dices de mi testosterona. Aunque una cosa es como me presente en este blog, y otra como actúe en otros casos, o si en ciertas situaciones lo que hago es contenerme. Es algo que me resulta difícil de valorar.

      Respecto a si soy libre o contradigo dicha idea, te diré que los cambios que he dado desde que empecé a escribir este blog me han demostrado que al menos tengo un margen de libertad que hasta ahora no había aprovechado. ¿Tiene límite ese margen? Pues no lo se, pero por el momento no he encontrado barreras.

      El sentir de otra manera debido a la testosterona no me hará menos libre, pero si cambiará mi perspectiva.

      Tampoco me considero víctima de la sociedad. Es cierto que me limito por cosas que he ido asimilando. Pero esas cosas están ya en mi, más que en la sociedad. Soy víctima de mi propio "yo".

      Me ha encantado el vídeo, aunque no me gusta nada el entrevistador, pues me ha parecido que ha cortado demasiado a Beatriz en cosas que me hubiera gustado oír. Pero en general me ha llamado la atención y ya he estado buscando más sobre esta mujer.

      No coincido con la idea de que haya una política definida en este sentido, al menos de forma consciente. Pero si me gusta la perspectiva que ofrece y el cambio de punto de vista junto con su propuesta de probar cosas nuevas.

      ¡Muchas gracias!

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