domingo, 8 de diciembre de 2019

¿Qué es ser mujer?

Ser mujer es identificarte con otras mujeres. Es tomarlas como ejemplo y querer que te vean como una de ellas.

Veréis, llevo una década investigando el aprendizaje, y es evidente que una de las maneras que tenemos de aprender es por imitación. Pero para poder imitar tiene que haber un mecanismo que nos diga a quien imitar, y cada persona tendrá diferencias sobre a que personas imita preferentemente.

De igual manera que nos sentimos atraídos por distintas personas, también imitamos a distintas personas. Por supuesto esto es solo una hipótesis por comprobar, pero pensad en el punto de vista nuevo que aporta al feminismo.

Significa que si no vemos mujeres en informática, las niñas no podrán imitarlas, y eso será una barrera de entrada para estudiar informática. Significa que si los padres siguen roles de género en casa, los niños se verán influenciados por esto.

También explica por que si le dices a un niño "los hombres no lloran", le estás inculcando a no llorar. Es por que ellos quieren ser hombres, e imitan a los hombres.

La identidad de género nos afecta a todo el mundo, no solo a las personas trans. Pero el caso es que esto sirve para explicar la realidad de las personas trans también. Un niño cis imitará a los hombres. Una niña trans imitará a las mujeres. Por eso si ve que sus padres tienen roles de género muy marcados, ella los reproducirá. También querrá por ello que la vean como a una chica más, y que la acepten como una amiga.

Esto explica también la existencia de las personas no binarias, si quienes tomas como referentes no son principalmente hombres o mujeres. Puede que tomes a ambos, o solo a algunos de ellos. Puede que tu referente sean personas que no ves claramente ni como hombres ni como mujeres.

De igual manera que hay personas que no se sienten atraídas sólo por hombres o solo por mujeres, habrá personas que no tomen como modelos sólo a hombres o solo a mujeres.


Ahora habrá quien diga que no que ser mujer es tener unas determinadas características físicas. Pero el caso es que las características físicas de hombres y mujeres son en realidad muy variadas, y al fin y al cabo ¿el mecanismo que nos hace identificar a quien tomamos como ejemplo no es también una característica física al fin y al cabo? Simplemente está situada en el cerebro, y no la podemos ver ¿pero es que no es acaso el cerebro lo que más nos define?

El cerebro es lo que identifica quienes somos. Puedes sustituir muchas partes del cuerpo, pero es el cerebro quien nos hace ser quienes somos... y quienes queremos ser.

sábado, 27 de julio de 2019

Tengo miedo a las feministas

Es irónico, por que yo misma soy feminista y el feminismo se supone que me defiende, pero tengo miedo a las mujeres feministas. Y no sólo a las feministas: también a las lesbianas, a las bisexuales, y en general a muchas mujeres cis que siempre supuse que estarían de mi lado.

La realidad es que me ven como un monstruo. Es algo que ya sabía, pero que cada poco veo confirmado. Hace poco en un acto de la escuela feminista de Gijón pagado con dinero publico se ha mostrado mi nombre para acusarme de lesbofobia, de falocentrismo y de ser parte de la cultura de la violación.

Captura de la charla, aún colgada en el canal del los servicios de igualdad del ayuntamiento
A ver si entendéis esto:

  • Acusan de lesbofobia a una lesbiana.
  • Acusan de falocentrismo a una mujer con disforia genital que quiere operarse.
  • Acusan de cultura de la violación a una mujer asexual que nunca ha tenido sexo y que tiene un problema con el contacto físico.
Y todo esto en un acto feminista que se supone que defiende a las mujeres. Pero al parecer yo no lo soy: soy un monstruo al que es prioritario exponer con nombres y apellidos antes incluso que a hombres violadores y maltratadores.

¿Podéis imaginar un momento como me siento? Intentaré explicarlo: Mi problema con el contacto físico no surge de la nada. Tengo miedo de tocar a una mujer por que llevo toda la vida asimilando esta clase de prejuicios. Por que se que la sociedad me asocia con la violación. Evito el contacto físico por que me siento culpable por eso. Lo mismo me pasa con mi disforia genital. Siento un gran asco por tener eso por que se que es lo que la sociedad piensa. Y por supuesto no puedo permitirme sentir nada por otras mujeres, o expresarlo de ninguna manera.

Llevo mucho tiempo recibiendo estos mensajes por parte de la sociedad, pero verlos por parte de feministas en un acto pagado con dinero público lo hace aún peor. Es saber que no estamos avanzando nada.

¿Pero por que me acusan de todo esto? La idea es muy retorcida: Según esas feministas yo quiero tener sexo con mujeres a cualquier precio (recordad, soy una violadora). Para conseguirlo las acuso de ser tránsfobas por que así se sentirán mal y consentirán tener sexo conmigo. Lo cual es ridículo, por que señalar transfobia rara vez sirve para nada, pero aquí estas feministas han decidido que me da el poder de violar. Y además a lesbianas ¿por que no a cualquier mujer? Si realmente tengo ese poder ¿por qué no usarlo con mujeres hetero también, que hay más? Al final se trata de mostrarnos como monstruos: con un poder que no tenemos y con un motivo irracional.

¿Cual es la realidad?
  • No tengo ningún interés en violar, solo quiero que la gente deje de decir que me rechaza por tener pene, por que eso me genera más disforia. Simplemente quiero que me vean como una mujer, sin pensar en que tengo entre las piernas.
  • Hablo de lesbianas por que yo lo soy, y por que estoy cansada de tener miedo a otras lesbianas. Me gustaría que me escuchasen y fuesen mis aliadas.
  • Y si hablo de transfobia no es por que esa palabra me de el poder de violar. Es por que los prejuicios existen. La transfobia es algo que nos inculca esta sociedad, y la gente tiene que poder reconocerla para dejar de tener prejuicios.
Estoy cansada de tener miedo. Estoy cansada de saber que yo no importo. Que cualquiera puede coger lo que diga y retorcerlo y usar un espacio oficial para señalarme como un monstruo sin que yo pueda defenderme, sólo por que soy trans.

Estoy cansada de la necesidad de mujeres cis de validar el rechazo que sufrimos las mujeres trans, incluso en espacios feministas y LGBT. Estoy cansada de oír que es válido rechazarnos por tener pene. Lo he visto demasiadas veces en gente que debería ser nuestra aliada, y por eso les tengo miedo. Si piensas esto, por favor, permíteme que me aleje de ti.

O por el contrario puedes escucharme.

Si has decidido seguir leyendo, quizás te sorprenda escuchar esto: a mi no me gustan los penes. Entonces ¿por que defiendo que no es válido rechazar a una mujer por tener pene?

Es muy sencillo: puedes hacer muchas cosas con una mujer con independencia de que tenga pene o no. Puedes salir con ella, puedes besarla, abrazarla, recibir sexo oral por parte de ella, puedes acariciar su piel, su pelo, sus pechos,... Todo eso es independiente de que tenga pene o no.

En realidad cogéis algo mínimo (que no te gusten los penes) y lo convertís en una forma de rechazo total a las mujer trans. Como si el tener pene fuese una especie de enfermedad que se contagia al resto de mi. Y además lo expresáis con frecuencia haciendo que nosotras lo oigamos y nos sintamos mal y os tengamos miedo. Y no por que hayáis tenido una experiencia que necesitéis relatar: es parte de la opresión que se inculca contra las mujeres trans.

Mirad, soy una mujer asexual. No me gustan ni penes ni vaginas. Pero si alguien me gustase exploraría con ella lo que puedo hacer y lo que no, no la rechazaría sin más. Vosotras sin embargo podéis permitiros rechazar a las mujeres trans por que somos una minoría y está socialmente aceptado. Vuestro prejuicio no os va a traer ningún inconveniente, mientras a nosotras nos destroza.

Hay mucho más que podría explicaros, pero ya estoy cansada de tener que vivir justificando que soy un ser humano. Que no soy un monstruo, ni una violadora, ni odio a las lesbianas ni cualquier mierda que os hayan inculcado sobre mi. Ojalá os dieseis cuenta de los prejuicios que hay contra las mujeres trans y como los reproducís.

miércoles, 3 de julio de 2019

Transfobia y rol en vivo

Hace tiempo que no voy a un rol en vivo. He cancelado tres a los que pensaba ir, y en uno de ellos incluso después de haber pagado 50€. El problema es que como persona trans tengo miedo a pasarlo mal.

He visto casos de transfobia tanto en roles en vivo como en redes sociales de compañeros de rol, pero eso no es lo que más me preocupa. Lo que de verdad me preocupa es que no veo a la gente interesada en aprender y mejorar, sino que prefieren negar el problema.

Un ejemplo: el año pasado discutía con una persona y decidí decirle que era trans para poder explicar mi experiencia. En su siguiente respuesta en la que quería tranquilizarme diciendo que no había transfobia, me trató en masculino. Si, fue un error sin mala intención, pero mi punto es que la gente se preocupa más por negar la transfobia que por como me siento.

Los prejuicios son una forma de ignorancia que todas las personas tenemos. Yo querría que la gente se esforzase en eliminarlos para mejorar como seres humanos, pero en su lugar siento que les estoy pidiendo un favor personal. Como si pidiese que se adaptasen a mis manías.

Si eres mujer ¿cuanto machismo habéis visto en el mundo del rol? Pues ahora imagina que en cada rol en vivo tú fueses la única mujer. Imagina que a la hora de explicar el machismo a los hombres no fueseis varias, sino que fueses tú sola. Imagina que esos hombres nunca hubiesen escuchado a otra feminista, y que la mayoría no hubiese tratado nunca con mujeres. Que lo que supiesen sobre las mujeres fuese tan solo prejuicios que ven en la tele.

Lo más frustrante es encontrar mensajes de compañeros de rol señalando que en realidad no piensan hacerte caso. Uno de los directores de un REV al que había ido (y al que desearía poder ir de nuevo) colgó en su cuenta la siguiente tira cómica:


Veréis: lo llama "ofender", pero para mi significa hacer daño. Yo tengo disforia, si me quejo de algo que dice otra persona no es por que me "ofenda", sino por que me hace sentir mal hasta el punto de querer irme de ese lugar. Si uno de los directores de un rol en vivo piensa estas cosas, yo voy a tener miedo.

En otra ocasión otra directora publicó una pregunta sobre lo que pensaban sus contactos sobre la apropiación cultural. Naturalmente todas las personas que contestaban eran blancas, y entre las respuestas se decían cosas como "tienen la piel muy sensible", "se hacen las víctimas", "exageran",... De nuevo se que muchas de estas personas pensarán lo mismo de mi.

Otra vez intenté explicarle a un chico lo difícil que es para una chica trans salir del armario cuando les vemos minusvalorar prejuicios. Respondió que debería animarse a dar el paso, poniendo toda la responsabilidad en la chica trans y negando que el resto del mundo tuviese que hacer nada. Solo que el paso no es un paso: es un camino muy largo que la gente cis desconoce. Es la respuesta fácil: dejar toda la responsabilidad en la persona que lo sufre, como si el problema fuese que ella no da el paso, y no de la sociedad y sus prejuicios.

En otra ocasión intentaba señalar que un chico era tránsfobo, y para eso pregunté si saldría con mujeres trans. La respuesta fue que no, pero que es que muy pocos hombres lo harían. Parece que si un prejuicio es común, deja de ser un prejuicio. Yo no tengo interés en que ningún hombre salga conmigo, pero si mucho miedo a que me traten de forma diferente. Un caso básico ¿de verdad no sabéis que muchos hombres evitarán darme un par de besos al saludar, como lo harían con cualquier otra mujer? ¿Como creéis que sienta esa clase de rechazo?

Lo peor de todo es que se que eso cambiará a medida que cambie mi aspecto: que será más fácil que me traten con el pronombre correcto, que no muestren rechazo,... Todo eso genera una presión en mi para cambiar lo más rápido posible antes del próximo vivo. Significa mirarme al espejo y sentir miedo.

La realidad es que yo misma tengo prejuicios después de años de recibir la influencia de la sociedad, así que nadie me va a convencer de que el resto del mundo está libre de ellos.

En estos años he tenido a muchas personas diciéndome que en los roles en vivo no hay transfobia, y en cambio no recuerdo a ninguna que me preguntase como podía ayudarme para hacer seguros esos espacios. Esto es lo que me gustaría que cambiase, y no por mi sino por vosotros. Por que queráis ser mejores personas.

lunes, 11 de febrero de 2019

Como supe que era trans

Hace unos meses un psiquiatra puso en duda que yo fuese trans (aunque reconocía no saber del tema). Lo mismo me pasó en la unidad de género de Aviles hace unos años. En ambos casos el problema era que yo no encajaba en el estereotipo: No había dado "muestras" de ser trans en el pasado.

El caso es que yo misma me he preguntado cuales eran esas "muestras" de ser trans. He analizado mi vida bastante para encontrarlas, y la verdad, no son tan claras como se suele contar.

Creo que reconocí que era trans en el año 2014, a los 33 años, pocos meses después de comenzar a escribir este blog. De hecho comencé a escribir el blog con la idea de que si aceptaba mi lado femenino dejaría de querer ser una chica, pero las cosas no funcionan así.

Ya un año antes era evidente que yo era trans para cualquiera que quisiese escuchar. Como ejemplo una discusión por Internet en donde yo mantenía muchos prejuicios transfóbicos, pero en la que acababa diciendo: "Conste que a mi me gustaría cambiar mi sexo, pero el caso es que no siento la necesidad, ni me hace infeliz el ser como soy".

Aún diciendo que quería ser mujer, no era capaz de reconocer que era trans. Y esto se debe a la falta de visibilizad positiva y diversa.

La propia transfobia interiorizada nos impide aceptar quienes somos. En aquellos momentos yo no me atrevía ni a rolear personajes femeninos. Temía que pensasen que lo hacía como parte de una fantasía de control masculino o algo así. Si había personajes predefinidos siempre esperaba a escoger la última para ver si sólo quedaban mujeres y que de esa manera fuese mi única opción.

Ese mismo verano empecé a jugar con personajes femeninos, pero aún no me atrevía demasiado. En una campaña que empezamos de Dragon Age, dejé caer algo a la master: "Si ya hay muchos personajes masculinos podría ser una chica (acercando más el personaje a Merril)". Por desgracia no entendió que esa era mi preferencia y acabé de nuevo jugando con un chico.

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Merril, de Dragon Age, personaje con el que me identificaba
Esta tendencia se podía ver incluso en juegos de ordenador. Los personajes que yo creaba nunca eran musculosos ni muy masculinos, pero casi siempre eran hombres. El primer personaje femenino que recuerdo que hiciese fue en Oblivion, y lo recuerdo por que le iba a enseñar la partida a mi primo y me pregunté que escusa pondría para explicar que había escogido jugar con una chica. Esto debió ocurrir sobre el 2010, con unos 29 años.

Si recuerdo haber buscado antes fantasías de transformaciones de hombre a mujer. En aquellos mismos años roleaba por Internet con esos temas, pero lo consideraba una fantasía o un fetiche. También seguía desde mucho antes comics sobre transformaciones en donde algunos de sus personajes se convertían en chicas, como misfile, the wotch o elgoonishshive. Por la fecha de inicio de estos comics, quizás empezase a leerlos en el 2004, con unos 23 años.

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Transformación en elgoonishshive

Puedo recordar también querer crear una copia virtual de mi misma en un ordenador. Y que esa copia sería una chica. Y sentir envidia de ella. Pero no sabría decir de cuando es este recuerdo. Esto partía de una idea que había estado desarrollando desde los 12 años. En clase nos mandaron dibujarnos en nuestro empleo del futuro, y yo lo hice de científica. Y en el laboratorio puse un robot dentro de una máquina. Lo que no se sabía sólo viendo el dibujo es que planeaba meter mi mente dentro de ese robot.

¿Puede ser ese desapego a mi propio cuerpo un signo de ser trans? La verdad es que hasta hace poco siempre he evitado actividades físicas: el deporte, el contacto físico, bailar, la playa, comprar ropa, hacerme fotos,... incluso mirarme al espejo. Quizás todo fuese síntoma de no querer dar importancia a mi cuerpo, pero ¿quien sabe?

Hay pocos indicios más en mi infancia. No me gustaban las muñecas, salvo quizás pinypon y polypockets. No mostré interés en los vestidos, ni en el maquillaje ni nada similar. Si es cierto que me gustaban algunas heroínas de la tele, o que me encantaba el anime de Ranma, en el que el protagonista con el agua fría se vuelve chica. Pero no puedo recordar haber deseado ser chica yo misma.

A estas alturas es imposible saber lo que pensaba a esa edad. Pero es evidente que hubo pistas más adelante. ¿Por qué tardé tanto en darme cuenta? En principio ni sabía lo que era. No había información, y toda la representación que veía era negativa. Recuerdo la película de la Vida de Bryan en donde uno de los chistes es que Loretta sea una mujer trans y que quiera tener un bebé. Nos enseñan a reírnos de eso. Y supongo que yo aprendí a rechazarlo.

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Escena de la vida de Brian en dónde ser trans es el chiste

Ojalá la visibilidad mejore en el futuro. Hace falta ejemplos con los que nos podamos identificar, y que nos ayuden a aceptarnos. Y no ejemplos típicos, sino diversos para que cubran a todo el mundo. Y también necesitamos interiorizar que la única persona que puede decirte quien eres, eres tú misma.

sábado, 9 de febrero de 2019

Erase una vez un hada

Erase una vez un hada que se convirtió en humana. Decía "los humanos son gente maravillosa, pero tienen muchos problemas ¿Cómo podemos nosotras pasar nuestra existencia sin hacer nada por ayudarles?".

Veía lo que sufrían, y los conflictos que tenían, y se le ocurrían soluciones. Era un hada inventora, y sabía que cambiando pocas cosas de la sociedad humana se podrían lograr grandes mejoras. Pero como hada no podía hacer nada por ellos ya que no podía hablarles ni interactuar de manera alguna. Así que volvió a nacer como humana con la intención de transmitirles sus ideas.

Por desgracia al renacer perdió toda la memoria sobre quien era, y aunque su alma feérica persistía dentro de ella, eso mismo también le daba algunos problemas. Los humanos no entendían que se angustiase entre multitudes o en grandes alborotos. Que no fuese capaz de soportar ver el sufrimiento ni las bromas pesadas. Que le costase entender la ironía y se sintiese mal al mentir. O que se abstrayese en mundos de fantasía y no tomase demasiado en serio la vida real.

Tampoco comprendía bien todas las normas humanas sobre como comportarse, vestirse o interactuar. Pero si algo tenía es que era obediente, y aprendió a hacerse invisible para no causar problemas, aun sacrificando su propia identidad.

Así creció esta hadita sin saber quien era. Pero en su interior persistía su deseo de cambiar las cosas. Por su mente fluían ideas: desde herramientas para aprender lenguajes, como maneras de repartir de manera más justa el dinero a los artistas. Se preguntaba cosas como ¿De que sirve que un sólo artista gane miles de veces más que otros? ¿Acaso su arte es miles de veces superior? ¿Acaso no es mejor la diversidad? ¿No es preferible que sean miles de artistas los que vivan con ese dinero desarrollando su arte?

Se le ocurrían miles de maneras de mejorar las cosas. No podía evitar pensar en ello. Y aún peor, no podía dejar de trabajar en ello. A pesar de que todo el mundo esperaba que "sentase la cabeza" trabajando en algo con lo que simplemente poder vivir bien, ella seguía saltando de idea en idea simplemente buscando aquello que sirviese para cambiar el mundo.

Era incapaz de mantener un trabajo fijo durante demasiado tiempo, y enseguida volvía a sus propios proyectos, para desesperación de su familia. Incluso trataron de hacerla más formal enviándola a psicólogos y psiquiatras, pero nada parecía poder borrar sus ilusiones y convertirla en una adulta decente.

Sin embargo durante toda esa lucha por su propia identidad, algo se fue deteriorando dentro del hada. Comenzó a sentir que no tenía sentido vivir así. Que esta no era su vida real y había un camino para liberarse de todo esto. Pero al mismo tiempo tampoco deseaba abandonar a los humanos a los que había conocido. No quería hacerles sufrir y que se pusiesen tristes por su ausencia. Por que el amor a los humanos era algo que nada había podido borrar, aún en un cuerpo humano.

Consideraba que todo el mundo merecía amor y comprensión. Era consciente de que algunos humanos hacían cosas dañinas, pero al mismo tiempo sabía que el motivo era el mundo en el que habían crecido. Sabía que la maldad no era algo con lo que se naciese, y que tampoco nadie decidía convertirse en mala persona. Pero es que además veía que la mayoría de los conflictos humanos se daban entre personas que ni tan siquiera pretendían hacer el mal.

Veía que incluso entre sus amigues había problemas. Veía que muchas veces sus propios miedos e inseguridades les llevaban a hacer daño a los demás, y que en ocasiones ese daño se hacía cada vez más grande cuando dos personas se peleaban. Ella no quería eso, pero no sabía como evitarlo. Sin embargo deseaba poder investigar maneras de que todo el mundo se entendiese mejor, y que pudiesen curar sus heridas para a su vez no hacer daño a los demás.

Pero era consciente de que no era tan fácil. Ella misma había hecho daño a otras personas. Ella misma había prejuzgado a los demás y reaccionado de maneras que sólo empeoraban las cosas. ¿Quien era ella para juzgar a los humanos si ella misma actuaba de esa manera? Era lo que más le horrorizaba de si misma. Cada cierto tiempo recordaba a las personas que había dañado y alejado de si y se sentía muy culpable. Buscaba una y otra vez respuestas a como solucionarlo, pero seguía actuando así contra nuevas personas.

Había quien le decía que no pasaba nada. Que era normal mostrar algo de carácter de vez en cuando. Incluso sano. Pero ella sentía que eso no era parte de su naturaleza. No era quien ella quería ser. Respetaba que los seres humanos pudiesen ser así, pero creía que su propio camino también era válido. Que no era malo ser débil y vulnerable, y tratar de agradar a los demás.

Aquí termina la historia del hada hasta donde yo la conozco. Aún no se si el hada llegaría a conseguir poner en marcha sus ideas, o que los demás la entendiesen y aceptasen tal cual es. Si conseguiría desprenderse de esa parte suya que tanto temía, o si acabaría por volver a su mundo sin lograr sus objetivos es algo que no sé. Ojalá pudiese contar el final de la historia, y que este fuese un final feliz. Pero supongo que todo lo que puedo escribir por ahora es...

CONTINUARÁ.