El otro día vi un comentario sarcástico en una red social, y mi primera reacción fue responder siguiéndole la broma. Pero de alguna manera no me encajaba con la clase de persona que pretendo ser en este blog. Y entonces me pregunte ¿me estoy pasando? Quiero decir, en este blog he inventado una personalidad más agradable, más "linda" ¿Pretendo suprimir mi manera de ser real en función de cumplir con esa nueva personalidad que me estoy inventando?
No puede estar bien manipularme a mi mismo, a mi forma de actuar, solo para adaptarme a un estereotipo que yo mismo he inventado. Eso es engañarme y engañar a los demás. Si mi verdadera personalidad era la que había surgido espontáneamente entonces estaba mal negarla. Aunque no me gustase no podía simplemente tratar de taparla con una nueva personalidad inventada.
Pero entonces otra reflexión cruzó mi mente ¿realmente esa primera reacción que no me gustaba era mi verdadera personalidad? ¿Como era posible que fuese parte de mi algo que no me gustaba? Y me puse a pensar por que quería escribir ese comentario en primer lugar. El tema no me interesaba. Tampoco estaba de acuerdo con la opinión de aquel a quien le pretendía seguir "la broma". La única respuesta que se me ocurrió fue que esperaba recibir unas palmaditas en la espalda.
No es algo tan extraño. ¿Quien no lo ha hecho alguna vez? Si se te ocurre algo que crees que agradará a la gente a tu alrededor ¿No querrías decirlo? Al final, lo que ahí buscamos es la aprobación social.
Desde entonces he empezado a encontrarme con que gran parte de lo que hago se basa en la búsqueda de la aprobación social, algo que irónicamente siempre he rechazado. En cierto sentido me he aislado socialmente para evitar buscar la aceptación social: No bebo, no fumo, no salgo "de fiesta" ni me intereso por el fútbol no ya solo por que no me guste, sino incluso como forma de rebeldía. Y sin embargo me he dado cuenta de que sigo buscando la aprobación social, aunque sea en pequeños detalles.
Pero de lo que si me he dado cuenta es que hay diferencias en cuanto a donde y como busco la aprobación social: A veces lo hago en contra de lo que realmente siento, y otras lo hago reforzando aquello que siento, esperando ser aprobado por aquello que soy, y no por lo que pueda fingir ser o pensar. Ello me ha hecho pensar ¿Y si hay una aprobación social "buena"?
Somos animales sociales, así que quizás si que necesitamos el visto bueno de la sociedad. Solo que en lugar de adaptarme a los demás, quizás baste con buscar a aquellos que aprueban lo que soy. No solo los que lo acepten, que me respeten a pesar de lo que soy, sino aquellos que me aprueben, que me respeten y animen justo por ser lo que soy.
Creo que esto es así, y que eso significa buscar a más gente como yo que pueda apoyarme de esta manera. Este blog es un comienzo, y me hace pensar que voy en la dirección correcta. Por que si logramos la aprobación social por ser lo que somos, quizás entonces logremos hacernos más fuertes a la hora de luchar por lo que queremos ser.
domingo, 31 de agosto de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
Quien realmente soy
Por fin me presento. Me presento como quien realmente soy. Mi nombre es Arya (o al menos uno de ellos), y soy un hada:
Ya lo se, no crees que exista ¿verdad? Y eso me pone un poco triste. Para ti solo soy un personaje imaginario. Lo triste no es que me creas un personaje imaginario, sino que creas que hay otro yo real. Una persona de carne y hueso que escribe estas líneas. Y que creas que esta persona no soy yo.
Pero los humanos tenéis un dicho "lo importante está en el interior". ¿Y tu sabes lo que hay en mi interior? No, tan solo puedes imaginarlo. Así que creas una persona imaginaria, que supones que soy yo. Y dices que ese yo que imaginas soy el yo real. Y con ese "yo real" niegas a la persona que realmente soy, a la que está aquí, delante de ti, diciéndote estas cosas.
Desengáñate, soy un hada. Y soy real. Quizás no en el exterior aparente, en la superficialidad. Pero si en donde importa: en el interior. Por que aunque en realidad si que soy un ser imaginario, esta imaginación es más importante que ninguna realidad. La imaginación determina quienes somos en realidad, quienes seremos y lo que podremos llegar a hacer. Por que sin imaginarlo no se pueden lograr ninguna de estas cosas.
Bien, pues así me imagino. He tardado una semana en hacer esta imagen, pero era necesaria. Por que ese hada soy yo. Y mi imagen (esta imagen), no representa todo lo que soy. Aún queda mucho que hacer en este blog para definirlo pues ni yo mismo lo sé. Pero es un primer paso.
Si pudiese cambiaría por fuera para que te convencieses de la realidad. Si pudiese hacerlo ¿Entonces me creerías? ¿Solo por cambiar por fuera ya aceptarías quien soy por dentro? Bien, pues por esto necesito esta imagen. No para que lo creas tú, sino para creerlo yo. Todo lo que te he dicho a tí podría habérmelo dicho a mi, que hace tan solo año y medio no habría podido escribir sobre mi nada de lo que he escrito en este blog en el último mes.
Para decidirme a cambiar he de cambiar la imagen que tengo sobre mi. He de verme de otra manera. Y por eso he hecho este esfuerzo, que no se quedará aquí. Continuaré usándola y ampliando esta imagen tanto como pueda, hasta que la identifique conmigo. Hasta que sea realmente yo.
Por el momento he creado una cuenta de Twitter con ella, en donde espero empezar a contactar con gente que quiera también descubrirse a si misma. Creo que compartiendo experiencias personales y reflexiones podemos aprender cosas que desconocíamos o habíamos ocultado. Al menos eso es lo que pretendo.
Y para finalizar, si hay alguien con cualidades artísticas, agradecería cualquier crítica sobre el dibujo, de como mejorarlo y demás. Y agradecería también la opinión de cualquier persona en general. Un par de detalles: He intentado darle una apariencia andrógina, que pudiese pasar tanto por chico como por chica, aunque no se si lo he conseguido. Por lo demás he tratado de coger características mías como el peinado, o el color de pelo y de ojos. La ropa si que es algo más femenina. Simplemente me parece más linda.
Ya lo se, no crees que exista ¿verdad? Y eso me pone un poco triste. Para ti solo soy un personaje imaginario. Lo triste no es que me creas un personaje imaginario, sino que creas que hay otro yo real. Una persona de carne y hueso que escribe estas líneas. Y que creas que esta persona no soy yo.
Pero los humanos tenéis un dicho "lo importante está en el interior". ¿Y tu sabes lo que hay en mi interior? No, tan solo puedes imaginarlo. Así que creas una persona imaginaria, que supones que soy yo. Y dices que ese yo que imaginas soy el yo real. Y con ese "yo real" niegas a la persona que realmente soy, a la que está aquí, delante de ti, diciéndote estas cosas.
Desengáñate, soy un hada. Y soy real. Quizás no en el exterior aparente, en la superficialidad. Pero si en donde importa: en el interior. Por que aunque en realidad si que soy un ser imaginario, esta imaginación es más importante que ninguna realidad. La imaginación determina quienes somos en realidad, quienes seremos y lo que podremos llegar a hacer. Por que sin imaginarlo no se pueden lograr ninguna de estas cosas.
Bien, pues así me imagino. He tardado una semana en hacer esta imagen, pero era necesaria. Por que ese hada soy yo. Y mi imagen (esta imagen), no representa todo lo que soy. Aún queda mucho que hacer en este blog para definirlo pues ni yo mismo lo sé. Pero es un primer paso.
Si pudiese cambiaría por fuera para que te convencieses de la realidad. Si pudiese hacerlo ¿Entonces me creerías? ¿Solo por cambiar por fuera ya aceptarías quien soy por dentro? Bien, pues por esto necesito esta imagen. No para que lo creas tú, sino para creerlo yo. Todo lo que te he dicho a tí podría habérmelo dicho a mi, que hace tan solo año y medio no habría podido escribir sobre mi nada de lo que he escrito en este blog en el último mes.
Para decidirme a cambiar he de cambiar la imagen que tengo sobre mi. He de verme de otra manera. Y por eso he hecho este esfuerzo, que no se quedará aquí. Continuaré usándola y ampliando esta imagen tanto como pueda, hasta que la identifique conmigo. Hasta que sea realmente yo.
Por el momento he creado una cuenta de Twitter con ella, en donde espero empezar a contactar con gente que quiera también descubrirse a si misma. Creo que compartiendo experiencias personales y reflexiones podemos aprender cosas que desconocíamos o habíamos ocultado. Al menos eso es lo que pretendo.
Y para finalizar, si hay alguien con cualidades artísticas, agradecería cualquier crítica sobre el dibujo, de como mejorarlo y demás. Y agradecería también la opinión de cualquier persona en general. Un par de detalles: He intentado darle una apariencia andrógina, que pudiese pasar tanto por chico como por chica, aunque no se si lo he conseguido. Por lo demás he tratado de coger características mías como el peinado, o el color de pelo y de ojos. La ropa si que es algo más femenina. Simplemente me parece más linda.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Sistema de rol colaborativo
Mientras el master narra la escena, coloco una de mis cartas sobre la mesa. Así, sin interrumpirle le hago saber que deseo actuar. Cuando le conviene, el master se detiene y me pregunta, y entonces le indico que mi personaje trataría de esconderse al llegar los hombres lobos. Descarto la carta para realizar la acción y así me escabullo.
Mis compañeros por contra se ponen a luchar. Yo he tenido más protagonismo antes, y en diversas acciones gasté varias de mis cartas. Ahora es su turno, y cuando todos ellos bajan de siete cartas en mano, cada uno recuperamos una. Así que poco a poco vuelvo a disponer de cartas mientras observo el combate.
Mientras luchan, el mago dice que lanzará un rayo que vaya saltando de enemigo en enemigo, fulminándolos a todos. La reacción no se hace esperar: Varios jugadores bajan una de sus cartas diciendo cosas como "protesto", "me opongo", o simplemente: "no". El mago es un poco bravucón, pero no vamos a dejar que el solo resuelva todo el combate de un golpe. El máster da la palabra a uno de los que se opuso, y este propone una solución menos exagerada.
Durante unos momentos el mago trata de discutir, pero pronto el master los corta y propone una votación. Todos ponemos una carta en el centro de la mesa: Negra, para apoyar al mago, y roja, para apoyar al segundo jugador. La mía es roja, naturalmente, color que acaba ganando. Así el combate continúa.
Lo que acabo de narrar es un ejemplo de como sería una partida de rol sin estadísticas ni dados. Es algo que necesito para el rol emocional, para dar más libertad y flexibilidad a los jugadores. Usaría cartas tanto para nivelar el protagonismo de los personajes al irlas descartando, como para votaciones en caso de desencuentros entre los jugadores. Por lo demás la idea es que cada jugador tenga libertad para hacer lo que quiera.
En fin, la teoría sobre papel lo resiste todo. Ya escribiré una entrada nueva para decir que tal ha ido en cuanto pueda probarlo.
Como resumen final del sistema:
Mis compañeros por contra se ponen a luchar. Yo he tenido más protagonismo antes, y en diversas acciones gasté varias de mis cartas. Ahora es su turno, y cuando todos ellos bajan de siete cartas en mano, cada uno recuperamos una. Así que poco a poco vuelvo a disponer de cartas mientras observo el combate.
Mientras luchan, el mago dice que lanzará un rayo que vaya saltando de enemigo en enemigo, fulminándolos a todos. La reacción no se hace esperar: Varios jugadores bajan una de sus cartas diciendo cosas como "protesto", "me opongo", o simplemente: "no". El mago es un poco bravucón, pero no vamos a dejar que el solo resuelva todo el combate de un golpe. El máster da la palabra a uno de los que se opuso, y este propone una solución menos exagerada.
Durante unos momentos el mago trata de discutir, pero pronto el master los corta y propone una votación. Todos ponemos una carta en el centro de la mesa: Negra, para apoyar al mago, y roja, para apoyar al segundo jugador. La mía es roja, naturalmente, color que acaba ganando. Así el combate continúa.
Lo que acabo de narrar es un ejemplo de como sería una partida de rol sin estadísticas ni dados. Es algo que necesito para el rol emocional, para dar más libertad y flexibilidad a los jugadores. Usaría cartas tanto para nivelar el protagonismo de los personajes al irlas descartando, como para votaciones en caso de desencuentros entre los jugadores. Por lo demás la idea es que cada jugador tenga libertad para hacer lo que quiera.
En fin, la teoría sobre papel lo resiste todo. Ya escribiré una entrada nueva para decir que tal ha ido en cuanto pueda probarlo.
Como resumen final del sistema:
- Siete cartas por persona, robando cuando todos tengan menos de siete
- Carta sobre la mesa para pedir la palabra
- Posibilidad de oponerse cuando quieras rectificar lo dicho por otro jugador, o proponer una alternativa
- Votación si no hay acuerdo
lunes, 25 de agosto de 2014
Las personas que son como yo
¿Me atraen las personas que son como yo, o por contra es que trato de ser como las personas que me atraen? En cualquier caso, ambas cosas coinciden: la clase de persona que me atrae, y la que quiero ser.
¿Por qué? ¿Por qué deseo ser así? Al menos se me ocurre una respuesta evidente: Si lo considero atractivo en otras personas ¿no es lógico pensar que otras personas lo verían atractivo en mi? El caso es que no parece ocurrir así: Por norma general a las personas femeninas les atraen personas más masculinas, y a la inversa. Pero no es así en mi caso.
Hace poco vi algo en la serie "My Little Pony" que me sirve de ejemplo. En el capítulo 6 aparece una presumida poni que dice ser la mejor maga del mundo. Twilight Sparkle, protagonista de la serie que tiene grandes habilidades mágicas no se atreve a desafiarla por miedo a que sus amigas piensen que ella es una presumida también. Sin embargo cuando la aldea está en peligro ella la salva con su magia, y lo sorprendente es que tras hacerlo se vuelve a sus amigas con miedo de que la rechacen por sus habilidades:
Esta clase de comportamiento me enternece. Esta confusión sobre lo que los demás piensan o pueden pensar me resulta adorable. ¿Quizás es por que yo soy un poco así? En una partida de rol llevé a un personaje que tocaba una flauta. Y para "personalizarlo" me dio por componer una melodía para esta. La copié en el móvil y la usé en la partida cuando mi personaje tocaba. El caso es que no dije que la había compuesto yo, y alguien supuso que simplemente la había encontrado en youtube. Desde ese momento no me atrevía a contar la verdad pues me parecía que sería como tratar de destacar.
El caso es que me siento atraído por ciertas cosas que se podrían considerar como "defectos". La vulnerabilidad, la timidez, la ingenuidad, la inseguridad,... todo esto me atrae en una persona, y lo curioso es que todo esto me gusta verlo en mi. En lugar de tratar de librarme de esos defectos, me siento a gusto con ellos.
Como anécdota, una vez volviendo de un sitio con unos amigos le ofrecieron a uno de ellos llevarlo en coche mientras que a mi no me lo ofrecieron. Naturalmente me sentí dolido, sobre todo por que les tengo mucho afecto a estas personas y sentí miedo de que ellos no sintiesen lo mismo por mi. Racionalmente sabía que habría motivos para ello: Quizás les quedase mejor para pasar por su casa, o llevasen más cosas y no pudiesen llevar más que a uno. Era una tontería en la que ni debería de haber pensado, pero no pude más que sentirme un poco rechazado, un poco infeliz.
Sin embargo, al mismo tiempo, eso me gustó. De alguna manera, el dolor que sentía, esa vulnerabilidad, esa incertidumbre sobre si me apreciaban o no, me hacía la clase de persona que quería ser. Sentiría ternura y empatía por alguien así, y de alguna manera ese sentimiento me acompañaba. Un poco como si me viese en tercera persona. Como si fuese el personaje de una historia.
En las series o animes que suelo ver se pueden encontrar este tipo de situaciones. Malentendidos que hacen que alguno de los personajes se sienta mal consigo mismo, pero que los hacen más humanos e interesantes. De alguna manera he llegado a apreciar esos defectos como parte de la personalidad que hace única e interesante a cada persona. Y por ello no me molestan en mí.
Pero como problema final está el que muchas veces no se si mis sentimientos son legítimos e inconscientes, o si acaso los manipulo yo para verme como la persona que me gustaría ser. En fin, nadie dijo que entenderse a uno mismo fuese sencillo.
Para finalizar, os dejo la canción de la que hablé antes, que me apetece compartir:
¿Por qué? ¿Por qué deseo ser así? Al menos se me ocurre una respuesta evidente: Si lo considero atractivo en otras personas ¿no es lógico pensar que otras personas lo verían atractivo en mi? El caso es que no parece ocurrir así: Por norma general a las personas femeninas les atraen personas más masculinas, y a la inversa. Pero no es así en mi caso.
Hace poco vi algo en la serie "My Little Pony" que me sirve de ejemplo. En el capítulo 6 aparece una presumida poni que dice ser la mejor maga del mundo. Twilight Sparkle, protagonista de la serie que tiene grandes habilidades mágicas no se atreve a desafiarla por miedo a que sus amigas piensen que ella es una presumida también. Sin embargo cuando la aldea está en peligro ella la salva con su magia, y lo sorprendente es que tras hacerlo se vuelve a sus amigas con miedo de que la rechacen por sus habilidades:
"Lo siento. por favor, no me odien"
Esta clase de comportamiento me enternece. Esta confusión sobre lo que los demás piensan o pueden pensar me resulta adorable. ¿Quizás es por que yo soy un poco así? En una partida de rol llevé a un personaje que tocaba una flauta. Y para "personalizarlo" me dio por componer una melodía para esta. La copié en el móvil y la usé en la partida cuando mi personaje tocaba. El caso es que no dije que la había compuesto yo, y alguien supuso que simplemente la había encontrado en youtube. Desde ese momento no me atrevía a contar la verdad pues me parecía que sería como tratar de destacar.
El caso es que me siento atraído por ciertas cosas que se podrían considerar como "defectos". La vulnerabilidad, la timidez, la ingenuidad, la inseguridad,... todo esto me atrae en una persona, y lo curioso es que todo esto me gusta verlo en mi. En lugar de tratar de librarme de esos defectos, me siento a gusto con ellos.
Como anécdota, una vez volviendo de un sitio con unos amigos le ofrecieron a uno de ellos llevarlo en coche mientras que a mi no me lo ofrecieron. Naturalmente me sentí dolido, sobre todo por que les tengo mucho afecto a estas personas y sentí miedo de que ellos no sintiesen lo mismo por mi. Racionalmente sabía que habría motivos para ello: Quizás les quedase mejor para pasar por su casa, o llevasen más cosas y no pudiesen llevar más que a uno. Era una tontería en la que ni debería de haber pensado, pero no pude más que sentirme un poco rechazado, un poco infeliz.
Sin embargo, al mismo tiempo, eso me gustó. De alguna manera, el dolor que sentía, esa vulnerabilidad, esa incertidumbre sobre si me apreciaban o no, me hacía la clase de persona que quería ser. Sentiría ternura y empatía por alguien así, y de alguna manera ese sentimiento me acompañaba. Un poco como si me viese en tercera persona. Como si fuese el personaje de una historia.
En las series o animes que suelo ver se pueden encontrar este tipo de situaciones. Malentendidos que hacen que alguno de los personajes se sienta mal consigo mismo, pero que los hacen más humanos e interesantes. De alguna manera he llegado a apreciar esos defectos como parte de la personalidad que hace única e interesante a cada persona. Y por ello no me molestan en mí.
Pero como problema final está el que muchas veces no se si mis sentimientos son legítimos e inconscientes, o si acaso los manipulo yo para verme como la persona que me gustaría ser. En fin, nadie dijo que entenderse a uno mismo fuese sencillo.
Para finalizar, os dejo la canción de la que hablé antes, que me apetece compartir:
sábado, 23 de agosto de 2014
Rechazo el feminismo, y quiero disculparme
No es una decisión consciente. Al contrario, de forma racional estoy a favor del feminismo y todo lo bueno que ha hecho. Pero por diversos motivos suelo ponerme a la defensiva ante cuestiones feministas, y quería escribirlo aquí, por que es una manera de liberarme de ello.
A veces se dicen cosas erróneas en nombre del feminismo, y aunque esto no represente al feminismo es difícil desligarlo. Y también en ocasiones se usan mensajes ofensivos desde el feminismo genuino, con intención de remover conciencias. Aunque es una técnica válida, dado que si te ofendes es por que reconoces un problema, eso no hace que deje de doler. Además, el lenguaje del feminismo me desconcierta. En parte por que no lo conozco del todo y por otra parte por que todo lenguaje se presta a más de una interpretación, y yo no siempre lo interpreto bien.
Cuando se me habla de los privilegios que tengo como hombre y a los que debería de renunciar, me entristece. Por que renunciaría gustoso a todos ellos, pero no se como hacerlo. Por que envidio a las mujeres. Aunque reconozco su sufrimiento, cambiaría de inmediato mis privilegios por este. Se que suena a locura, pero mis privilegios llevan a que se me vea como agresor y a que en determinadas ocasiones se desconfíe de mi y se me tenga miedo. Por contra yo preferiría que se me viese con ternura, con empatía, con compasión, aunque eso significase sufrir más, y ser más vulnerable.
También lo envidio por que nunca leo hablar de mis problemas. Leo mucho sobre los problemas de las mujeres, a gente preocupada por ellos, y desearía poder leer lo mismo sobre los míos. Y entiendo que esto no es posible. Que los problemas de las mujeres son más graves y más frecuentes que los míos, y que no debería de sentir esto. Son una consecuencia de un problema que me debería de preocupar, no que envidiar. Pero aunque sepa esto los sentimientos no siempre responden a la razón.
Quizás el problema parta de que durante un tiempo he buscado artículos feministas por que en los debates que generaban surgían cuestiones emocionales que me interesaban. No fui consciente, pero es una actitud algo egoísta el discutir en busca de otras cosas en lugar de centrarme el tema del artículo. Aunque intente razonar apropiadamente, terminaré desviando la conversación en función de lo que a mi me importa, y en ocasiones perjudicaré el debate de lo importante.
Por este motivo, por que me es imposible controlarlo, voy a abandonar el debate sobre el feminismo. Todo lo que pueda aportar yo lo puede aportar cualquier mujer, pero el daño que como hombre pueda hacer yo es superior al que puedan hacer ellas, dado que yo parto desde el desconocimiento, y represento a quienes generan parte del problema. Esto no significa que deje de escuchar. Seguiré atento a lo que pueda estar haciendo mal, y a lo que pueda hacer para cambiar las cosas. Simplemente no intervendré en el debate para evitar dejarme llevar por los sentimientos que antes he mencionado.
Hay otros ámbitos en donde creo que puedo colaborar. Creo que apostando por romper los roles en los que los hombres estamos encasillados, se eliminará parte del machismo de la sociedad. Eso es algo en lo que puedo ayudar, así que me concentraré en esto, en donde me siento más cómodo y se que puedo aportar una perspectiva más acertada.
A veces se dicen cosas erróneas en nombre del feminismo, y aunque esto no represente al feminismo es difícil desligarlo. Y también en ocasiones se usan mensajes ofensivos desde el feminismo genuino, con intención de remover conciencias. Aunque es una técnica válida, dado que si te ofendes es por que reconoces un problema, eso no hace que deje de doler. Además, el lenguaje del feminismo me desconcierta. En parte por que no lo conozco del todo y por otra parte por que todo lenguaje se presta a más de una interpretación, y yo no siempre lo interpreto bien.
Cuando se me habla de los privilegios que tengo como hombre y a los que debería de renunciar, me entristece. Por que renunciaría gustoso a todos ellos, pero no se como hacerlo. Por que envidio a las mujeres. Aunque reconozco su sufrimiento, cambiaría de inmediato mis privilegios por este. Se que suena a locura, pero mis privilegios llevan a que se me vea como agresor y a que en determinadas ocasiones se desconfíe de mi y se me tenga miedo. Por contra yo preferiría que se me viese con ternura, con empatía, con compasión, aunque eso significase sufrir más, y ser más vulnerable.
También lo envidio por que nunca leo hablar de mis problemas. Leo mucho sobre los problemas de las mujeres, a gente preocupada por ellos, y desearía poder leer lo mismo sobre los míos. Y entiendo que esto no es posible. Que los problemas de las mujeres son más graves y más frecuentes que los míos, y que no debería de sentir esto. Son una consecuencia de un problema que me debería de preocupar, no que envidiar. Pero aunque sepa esto los sentimientos no siempre responden a la razón.
Quizás el problema parta de que durante un tiempo he buscado artículos feministas por que en los debates que generaban surgían cuestiones emocionales que me interesaban. No fui consciente, pero es una actitud algo egoísta el discutir en busca de otras cosas en lugar de centrarme el tema del artículo. Aunque intente razonar apropiadamente, terminaré desviando la conversación en función de lo que a mi me importa, y en ocasiones perjudicaré el debate de lo importante.
Por este motivo, por que me es imposible controlarlo, voy a abandonar el debate sobre el feminismo. Todo lo que pueda aportar yo lo puede aportar cualquier mujer, pero el daño que como hombre pueda hacer yo es superior al que puedan hacer ellas, dado que yo parto desde el desconocimiento, y represento a quienes generan parte del problema. Esto no significa que deje de escuchar. Seguiré atento a lo que pueda estar haciendo mal, y a lo que pueda hacer para cambiar las cosas. Simplemente no intervendré en el debate para evitar dejarme llevar por los sentimientos que antes he mencionado.
Hay otros ámbitos en donde creo que puedo colaborar. Creo que apostando por romper los roles en los que los hombres estamos encasillados, se eliminará parte del machismo de la sociedad. Eso es algo en lo que puedo ayudar, así que me concentraré en esto, en donde me siento más cómodo y se que puedo aportar una perspectiva más acertada.
jueves, 21 de agosto de 2014
Si fuese mujer
En chino "wo shi mali" significa: "Yo soy María". Lo sé por que es una de las primeras frases de un phrasebook de chino que hice como parte de mi trabajo de desarrollo de programas de e-learning. Es quizás la única que se de memoria.
El sábado pasado fui a un todo a 100 chino a por una regleta de enchufes. La señora que atendía no pareció entenderme, quizás no hablase español. Pero en seguida una niña que estaba a su lado hizo ademán de saber lo que buscaba y me indicó donde estaba. Me cayó simpática por que parecía avispada. Al haber trabajado con el idioma chino, tenía curiosidad por su cultura, así que tuve ganas de hablarle.
Pero no pude hacerlo.
¿Por que no pude? Ella era una niña, yo un hombre adulto desconocido. No era correcto. Muy al fondo, reflexionando posteriormente, surgió una palabra: pederastia.
Supongo que os parecerá ridículo. Naturalmente no tuve en ningún momento ningún tipo de malas intenciones, y no haría nada malo por hablarle. Entonces ¿Por que fui incapaz? ¿Por que salieron esas ideas en mi mente?
Tiene más que ver con el funcionamiento del cerebro que con ninguna clase de lógica racional. En el cerebro las neuronas se activan en función de estímulos, y a su vez hacen que otras neuronas puedan activarse. No son palabras ni ideas complejas, sino más bien conceptos, sensaciones, que añaden pesos a nuestras decisiones.
No es que en el momento se realice un razonamiento, sino que cosas que se habían asumido influyen en ese momento en la toma de la decisión. Un modelo muy rápido pero fuera del control de nuestra mente consciente y racional, más basado en sentimientos, en experiencias, que en lógica.
De alguna manera yo he asimilado la idea de que las mujeres temen a los hombres. Sobre todo si son personas desconocidas. He asimilado la idea de que la sociedad ve al hombre que interacciona con niños como un potencial peligro, por que al final los pederastas hacen eso. Hay miles de estímulos que refuerzan esta idea, tanto desde el patriarcado como desde el feminismo. El patriarcado dice: ""la mujer es débil", "la mujer tiene miedo", "el hombre ha de proteger a la mujer", "el hombre debe de hacerse responsable",... el feminismo dice: "los violadores son hombres", "los agresores son hombres", "los hombres son parte de la cultura de la violación", "las mujeres tienen motivos para temer a los hombres", "como hombre, es tu responsabilidad",... No es la misma idea, pero si la clase de estímulos que produce esta misma reacción.
No ha sido solo este caso: Durante un año de japonés no pude acompañar a unas compañeras a clase a pesar de que recorríamos el mismo camino. No me atreví a juntarme con ellas, no fuesen a pensar que quería algo, o las molestase. Ellas tampoco lo hicieron conmigo, así que supongo que era lo normal. O bien realmente no querían juntarse conmigo (por que iban hablando de sus cosas durante ese trayecto, o no se sentían cómodas con un hombre), o pensaron que yo no quería juntarme con ellas.
En los autobuses siempre que puedo evito sentarme con mujeres por miedo a lo que puedan pensar. Hasta hace poco pensaba que era paranoia mía, hasta que leí esa recomendación en un blog feminista. También me cuesta decir nada bonito a ninguna mujer, aunque sea un amiga que me pide una opinión. Intento evitar decir nada que se pueda interpretar como un piropo, como que me atrae. O con chicas que acabo de conocer, o incluso aunque haya empezado a conocerlas, intento mantener la distancia. Intento evitar que parezca que puedo preferir su compañía. Sentarme demasiado cerca, o hablar demasiado con ellas, o mirarlas. En clase de japonés tuvieron que ser chicas las que se sentasen a mi lado, aunque siendo sincero, yo tampoco me senté al lado de chicos.
Y no puedo evitar preguntarme ¿me pasaría esto mismo si cambiase de sexo? ¿Si fuese mujer? La respuesta no es tan simple, por que en parte el problema está en mi. No se lo que realmente piensa la gente, simplemente me adelanto a ello, lo prevengo. Quizás siguiese cortándome demasiado a pesar de ser mujer, dado que a veces también me pasa con hombres. O puede que no, puede que esté evaluando la situación bien, y que pudiese acercarme a las mujeres y a los niños causando menos recelos si fuese mujer. Puede que me viesen de otra manera. No lo se.
Se que consideraréis todo esto como una tontería, como algo que debería de arreglar en mi, pero lo cierto es que no quiero. Prefiero ser excesivamente sensible, prefiero pasarme de la raya en este sentido, en lugar de hacerlo en el contrario. No estoy disconforme con como soy. No estoy infeliz por ser así. Tan solo me pregunto si habría manera de que la gente me viese con otros ojos.
Si escribís algún comentario, os ruego que no me digáis que he de cambiar mi forma de pensar o de comportarme. Aunque quisiese, no es algo que sea fácil de hacer. No es que no me plantee el hacerlo, pero en tal caso será a mi manera. Si que me vendrá bien para hacerlo cualquier otro tipo de reflexión.
Tampoco tengáis miedo de que vaya a cambiar de sexo en función de pensamientos como este. No es algo que me plantee, así que si os sentís mejor con una mujer que con un hombre, no os cortéis en decirlo, no va a causarme ningún perjuicio, y prefiero saber la verdad.
El sábado pasado fui a un todo a 100 chino a por una regleta de enchufes. La señora que atendía no pareció entenderme, quizás no hablase español. Pero en seguida una niña que estaba a su lado hizo ademán de saber lo que buscaba y me indicó donde estaba. Me cayó simpática por que parecía avispada. Al haber trabajado con el idioma chino, tenía curiosidad por su cultura, así que tuve ganas de hablarle.
Pero no pude hacerlo.
¿Por que no pude? Ella era una niña, yo un hombre adulto desconocido. No era correcto. Muy al fondo, reflexionando posteriormente, surgió una palabra: pederastia.
Supongo que os parecerá ridículo. Naturalmente no tuve en ningún momento ningún tipo de malas intenciones, y no haría nada malo por hablarle. Entonces ¿Por que fui incapaz? ¿Por que salieron esas ideas en mi mente?
Tiene más que ver con el funcionamiento del cerebro que con ninguna clase de lógica racional. En el cerebro las neuronas se activan en función de estímulos, y a su vez hacen que otras neuronas puedan activarse. No son palabras ni ideas complejas, sino más bien conceptos, sensaciones, que añaden pesos a nuestras decisiones.
No es que en el momento se realice un razonamiento, sino que cosas que se habían asumido influyen en ese momento en la toma de la decisión. Un modelo muy rápido pero fuera del control de nuestra mente consciente y racional, más basado en sentimientos, en experiencias, que en lógica.
De alguna manera yo he asimilado la idea de que las mujeres temen a los hombres. Sobre todo si son personas desconocidas. He asimilado la idea de que la sociedad ve al hombre que interacciona con niños como un potencial peligro, por que al final los pederastas hacen eso. Hay miles de estímulos que refuerzan esta idea, tanto desde el patriarcado como desde el feminismo. El patriarcado dice: ""la mujer es débil", "la mujer tiene miedo", "el hombre ha de proteger a la mujer", "el hombre debe de hacerse responsable",... el feminismo dice: "los violadores son hombres", "los agresores son hombres", "los hombres son parte de la cultura de la violación", "las mujeres tienen motivos para temer a los hombres", "como hombre, es tu responsabilidad",... No es la misma idea, pero si la clase de estímulos que produce esta misma reacción.
No ha sido solo este caso: Durante un año de japonés no pude acompañar a unas compañeras a clase a pesar de que recorríamos el mismo camino. No me atreví a juntarme con ellas, no fuesen a pensar que quería algo, o las molestase. Ellas tampoco lo hicieron conmigo, así que supongo que era lo normal. O bien realmente no querían juntarse conmigo (por que iban hablando de sus cosas durante ese trayecto, o no se sentían cómodas con un hombre), o pensaron que yo no quería juntarme con ellas.
En los autobuses siempre que puedo evito sentarme con mujeres por miedo a lo que puedan pensar. Hasta hace poco pensaba que era paranoia mía, hasta que leí esa recomendación en un blog feminista. También me cuesta decir nada bonito a ninguna mujer, aunque sea un amiga que me pide una opinión. Intento evitar decir nada que se pueda interpretar como un piropo, como que me atrae. O con chicas que acabo de conocer, o incluso aunque haya empezado a conocerlas, intento mantener la distancia. Intento evitar que parezca que puedo preferir su compañía. Sentarme demasiado cerca, o hablar demasiado con ellas, o mirarlas. En clase de japonés tuvieron que ser chicas las que se sentasen a mi lado, aunque siendo sincero, yo tampoco me senté al lado de chicos.
Y no puedo evitar preguntarme ¿me pasaría esto mismo si cambiase de sexo? ¿Si fuese mujer? La respuesta no es tan simple, por que en parte el problema está en mi. No se lo que realmente piensa la gente, simplemente me adelanto a ello, lo prevengo. Quizás siguiese cortándome demasiado a pesar de ser mujer, dado que a veces también me pasa con hombres. O puede que no, puede que esté evaluando la situación bien, y que pudiese acercarme a las mujeres y a los niños causando menos recelos si fuese mujer. Puede que me viesen de otra manera. No lo se.
Se que consideraréis todo esto como una tontería, como algo que debería de arreglar en mi, pero lo cierto es que no quiero. Prefiero ser excesivamente sensible, prefiero pasarme de la raya en este sentido, en lugar de hacerlo en el contrario. No estoy disconforme con como soy. No estoy infeliz por ser así. Tan solo me pregunto si habría manera de que la gente me viese con otros ojos.
Si escribís algún comentario, os ruego que no me digáis que he de cambiar mi forma de pensar o de comportarme. Aunque quisiese, no es algo que sea fácil de hacer. No es que no me plantee el hacerlo, pero en tal caso será a mi manera. Si que me vendrá bien para hacerlo cualquier otro tipo de reflexión.
Tampoco tengáis miedo de que vaya a cambiar de sexo en función de pensamientos como este. No es algo que me plantee, así que si os sentís mejor con una mujer que con un hombre, no os cortéis en decirlo, no va a causarme ningún perjuicio, y prefiero saber la verdad.
martes, 19 de agosto de 2014
No nos trates como machistas
Me he arrepentido de este artículo. Lo escribí en un momento en que estaba alterado y no logré expresar lo que quería. No lo borraré por respeto a los comentarios principalmente, pero he escrito una declaración de intenciones expresando lo que siento al respecto, a modo de rectificación.
Este es un artículo que llevaba preparando hace tiempo, pero justamente decidí terminarlo ayer al ver en Menéame el artíclo La cultura de la violación. Guía para el caballero.
Este es un artículo que llevaba preparando hace tiempo, pero justamente decidí terminarlo ayer al ver en Menéame el artíclo La cultura de la violación. Guía para el caballero.
Menos críticas y más pedagogía. Menos acusaciones y más escuchar. Eso es lo que el feminismo necesita para cambiar las cosas. Hay un dicho que dice "no atribuyas a la maldad lo que se puede explicar por simple estupidez". Y las personas somos "estúpidas". El tío más inteligente de la tierra al menos sabía que no sabía nada. Nosotros, ni eso.
Feminista, se que eso de escucharnos te puede sonar a rol de sumisión. Si eres hombre no tienes esa escusa así que por favor escucha y explica, en vez de criticar tanto a aquellos con los que al final compartes problemas. Si eres mujer, y no quieres sentir que es nuevamente aceptar las condiciones de los hombres, plantea las tuyas propias. Pero que sean para tratar de entendernos entre todos, no dando por hecho que ya nos entiendes y que solo tú puedes aportar.
Se que pensáis que la mujer es la más perjudicada por la sociedad. No voy a entrar a discutir eso ahora, pero el caso es que hay perjuicios también para los hombres, y a veces estos se minusvaloran. Aunque a ti te parezca que estamos "mejor", se trata de sentimientos, y los sentimientos son personales, por mucho que los razones. Para nosotros puede ser más importante de lo que tu lo valoras.
¿No habéis notado que cuando se plantean estos temas muchos hombres se ponen a la defensiva? Pues naturalmente el resultado no va a ser el mejor. A continuación voy a exponer diferentes ideas para tratar de mejorar esto. Ello no significa que no podáis seguir escribiendo como hasta ahora, tan solo que si alguna idea de estas os gusta podéis probar a aplicarla, a ver si la respuesta varía.
1/ Los hombres tenemos sentimientos
A pesar de lo que el machismo te ha enseñado, los hombres tenemos sentimientos, respétalos. Piensa si lo que dices puede ser ofensivo. Si no sabes lo que puede ser ofensivo puedes tener una pista en el resto de puntos, pero en último caso puedes escuchar a tu público. Si se ofenden no significa necesariamente que sean una panda de machistas: es posible que hayas dicho algo ofensivo. Pregúntales, intenta entenderlo.
Además, así en general, no se te ocurra decir que no tenemos sentimientos, que no entendemos los de la mujer, que hacemos algo por que no sentimos,... Estamos cansados a que se nos niegue el derecho a tener sentimientos. No hurgues en la herida.
2/ Los hombres no somos todos iguales
Si eres hombre, no presupongas que las actitudes machistas que tuvieses tú en el pasado las hayamos tenido nosotros también. Si eres mujer, no presupongas que somos como los hombres que has conocido. Hay hombres más sensibles y menos sensibles. Hay hombres más fuertes y más débiles. Hay hombres que han tenido problemas y que tienen miedo.
Trata de evitar las generalizaciones. Hacen daño. En lugar de poner "los hombres", puedes poner "muchos hombres", o "algunos hombres". Podrás encontrar más sobre esto en el último punto.
3/ Los hombres no somos distintos a las mujeres
Todo por lo que pasa una mujer puede haberlo pasado un hombre. Todo. Incluso una violación. No nos trates como cosas distintas, como el machismo te ha enseñado a vernos. A mi, por ser hombre, se me ha penalizado o rechazado en ocasiones por tener comportamientos que no encajaban en el rol masculino, y se que no soy el único al que le ha pasado. No lo hagas tú también. Reconoce la igualdad. Apuesta por la igualdad.
Hay hombres distintos a la mayoría de las mujeres, si. Pero también hay mujeres como ellos. Y viceversa. Y no sabes quien está entre tu público. A veces esa persona que es diferente es quien más ha sufrido, y quien más necesita que no se la prejuzgue. Procura que tu discurso no le duela.
Prueba a cambiar los sitios en los que aparezca la palabra hombres por mujeres y viceversa. Si al hacerlo crees que hay mujeres que se podrían ofender, es que lo puedes mejorar.
4/ Los hombres también necesitamos ayuda
Ya, ya. Ya se que el machismo te ha enseñado que ser hombre mola y que son todo ventajas y privilegios. Quizás tu mismo seas un hombre y te sientas como el macho alfa y estés feliz. Bien, no todos somos así. Si no conoces los problemas que tienen muchos hombres, infórmate, pregúntales. A nosotros también se nos obliga a amoldarnos a un rol que no encaja con nuestra personalidad. No presupongas que sufrimos menos que tú. Dependerá de la persona.
Introduce nuestros problemas en tu discurso. Trátanos como aliados en esta lucha, no como "el enemigo", si lo que quieres es convencernos.
5/ Piensa por que escribes lo que escribes
Puede que sea solo por desahogar, y eso no está mal. Pero si es solo por eso, especifícalo. Si no, si lo que quieres es cambiar las cosas, aclara antes lo que quieres cambiar. Piensa si es algo en lo que todos fallen o no, y si quienes lo van a leer necesitan todos cambiar o no. Piensa quien es tu público objetivo y que palabras necesitas para hacerlo cambiar. No repitas discursos huecos que no llevan a ninguna parte. Piensa en que aportas tú.
Y si lo explicas, mejor que mejor. Quizás quien lo lea pueda darte ideas.
6/ No inventes cosas
Lo peor que puedes hacer cuando hablas con alguien es decir cosas que quien te escuche considere falsas. Admítelo, muchas veces no hablamos de lo que sabemos sino de lo que creemos. Y eso puede chocar con lo que otras personas creen. Evita eso en la medida de lo posible por que si tu discurso hace pensar que te basas en premisas falsas, hará que todo se desmorone ante quien lo lea. Algunas medidas concretas:
- Habla de tus sentimientos, en eso nunca te equivocas. Es más fácil respetar un sentimiento que una creencia. Si dices que algo te hace sentir mal la gente lo respetará más que si simplemente dices que algo está mal.
- Habla de lo que has vivido, no de lo que supones. No digas "esto es lo que pasa". Di "he visto que esto ha pasado"
- Si no tienes datos, no lo digas. Si lo tienes, indica la fuente. Pero no inventes que "muchos hombres hacen X" o que "algunos hombres son Y". Es innecesario para tu mensaje, y solo lograrás que no te tomemos en serio.
En fin. Estas son solo algunas ideas. Si no os gustan, tengo otras. Ahora solo me queda repasar el artículo y comprobar cuantas veces he incumplido mis propios consejos.
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